martes, 22 de junio de 2010



Susurros a media voz...

... Reseña de El nombre del viento



Título: El nombre del viento

Título completo: El nombre del viento. Crónica del Asesino de Reyes: Primer día

Título original: The name of the wind

Título original completo: The name of the wind. The Kingkiller Chronicle: Day One

Editorial: Plaza & Janés

Páginas: 832

Precio: 22'90€ (y sí, tu bolsillo te odiará por esto unos cuantos días)

Sinopsis:

He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no dejan entrar. He recorrido de noche caminos que otros no se atreven de hablar siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mí.

En pocas palabras: Absolutamente rendida a sus pies.

Opinión numérica: 10/10 (Comparable a Los juegos del hambre)

Opinión en versión extendida:


Permitidme que os muestre una puerta hacia un nuevo mundo. Permitid que mis palabras os narren las maravillas que he leído, las cuales no soy capaz de olvidar. Permitidme que os hable de Kvothe.

Kvothe El Sin Sangre. Kvothe El Rojo. Kvothe... El Asesino de Reyes

Ahora toca la parte emotiva, después, volveré a ser yo misma.

Kvothe nació Edena Ruh, por ello es fácil entender que por su sangre corriese la música a raudales y que desde muy pequeño fuese capaz de tocar el laúd con gran maestría y actuar como uno de los mejores. Sus padres ya se encargaron de ello.

Muchos llaman familia a aquellas personas que están contigo durante un largo periodo de tiempo, viendo cómo creces y guiándote por los diferentes senderos de la vida, independientemente de si compartes con ellos lazos de sangre o no. La familia de Kvothe era una troupe al servicio de un gran señor que recorría los caminos y actuaba tanto en posadas como el palacios. Pero para Kvothe eso era secundario. Sabía que eran los mejores y se sentía orgulloso por ello. Parecía que su vida se iba a limitar a la actuación y a la música cuando un buen día apareció en su vida Ben.

Ben era un arcanista. Un niño de 4 años lo definiría como un mago. Pero Ben era mucho más que eso. Dominaba la Medicina, la Ingeniería, la Nominación, la Química, la Astronomía... y lo que era más importante, dominaba la Simpatía. (Sí sí, lo reconozco, Simpatía = Magia u.u). Fue él quien comenzó la instrucción de Kvothe, sin saber que estaba instruyendo al que en un futuro sería para muchos el mayor azote que jamás hubiese existido sobre la faz de la Tierra. Pero eso es precipitarse en la historia. Por ahora nos encontramos con un joven Kvothe que tiene que aprender a creer en que si lanza una piedra esta puede caer hacia arriba o hacia abajo.

Pasó el tiempo y Kvothe cada vez se sentía más y más impaciente. Necesitaba aprender más. Lo que más anhelaba él era conocer el nombre de las cosas y parecerse así al Gran Héroe de todos los tiempos Táborlin el Grande. Quería que al gritar el nombre del viento este fuese ante él y se postrase ante él como su humilde siervo. (Cada cual con sus ambiciones, pero a su edad mi mayor ambición era comprobar cuántas canicas me cabían en la boca.)

Hasta que un día, tiempo después de que Ben abandonase su vida, la desgracia azotó el mundo de Kvothe haciendo que él jamás fuese el mismo. Toda su familia fue asesinada. Y por poco lo matan a él, pero milagrosamente pudo escapar. ¿Quiénes fueron los asesinos? Si escucháis atentamente al viento podréis oír cómo os susurra a media voz: Los Chandrian, fueron Los Chandrian... Descubrir quiénes son, es cosa vuestra.

Así comenzó la época de mangante de barrio y pilluelo a tiempo completo para Kvothe. Andando andando llegó un día a una gran ciudad, Tarbean, en la cual comprendió el significado de las palabras crueldad, hambre y miseria. Puede que Kvothe no supiese el nombre de las cosas, pero tuvo que sufrirlas en sus carnes con creces, recibiendo heridas en su alma que jamás cicatrizaron del todo.
Durante todo este tiempo, Kvothe siempre tuvo una meta que le impulsó a seguir adelante.Llegaría a la Universidad y allí encontraría las respuestas a todos los enigmas que se le habían presentado durante toda su vida. Se haría arcanista y por fin todo cobraría sentido.

Y al final consigue llegar a la Universidad. Sin un ardid en el bolsillo y después de haberse quitado la roña y la mugre que había ido acumulando a lo largo de los años, Kvothe emprende una nueva etapa de su vida, consiguiendo que lo acepten con una edad inferior a la estipulada y demostrando ser incluso más listo e ingenioso que mucho de sus profesores. En ella hará amigos y enemigos, destacando entre los últimos a Ambrose, hijo primogénito de un gran noble al cual no pondré a caldo ahora mismo por no interrumpir el hilo narrativo. (Pero uyyy la que le espera luego.)

Por supuesto también hay amor. Kvothe se enamorará de la misteriosa y maravillosa Denna. Pero dejad que sean sus palabras las que la presenten, ya que ni yo misma sé como definirla:


<< Antes de empezar dejad decirme una cosa. He relatado historias en el pasado, he pintado imágenes con palabras, he contado grandes mentiras y verdades aún más duras. Una vez
le canté los colores a un ciego. Toqué durante 7 horas, pero al final me dijo que los veía:
verde, rojo y dorado. Creo que eso fue más fácil que lo que intento hacer ahora. Tratar de
que la entendáis describiéndola sólo con palabras. Vosotros no habéis visto ni oído su voz. No podéis entenderlo. >>

Por supuesto pasan muchas cosas más en la novela, yo apenas he rozado siquiera la superficie de la misma con tal de mostraros las delicias que contiene, pero dejándoos con ganas de probarlas.
Y hasta aquí mi momento de cordura. Vuelvo a ser yo misma.


Creo que hacía eones que no devoraba un libro con tanta rapidez. Es cierto que hasta la página 100 el libro no me enganchó del todo (entenderéis porqué), pero a partir de ese momento no pude hacer otra cosa que llorar por Kvothe, indignarme con él y con los que le rodeaban, defenderle, reírme con él, desgañitarme la garganta diciendo barbaridades cada vez que se cometía una injusticia y darme de cabezazos contra la pared (la cual ya no presenta una estructura uniforme, sino que posee un GRAN boquete en medio de las veces que me di contra ella) cada vez que Kvothe metía la gamba, la pata, la pifiaba, soltaba un rebuzno y ponía cara de tonto del pueblo con Denna.

En este libro he encontrado personajes entrañables como Ben, que cada vez que hacía un experimento químico se acababa chamuscando las cejas cual pollo churruscado a la parrilla, o Simon, amigo de Kvothe y máximo defensor de decir lo que piensa, independientemente de si es oportuno o no.

Evidentemente también he encontrado personajes a los que les he cogido ASCO. Uno en concreto, aunque había por donde elegir. Sólo escupiré otra vez su nombre, porque no se merece ni el aire que respira: Ambrose.
¿Cómo lo definiríamos? De una forma educada diríamos que es un hijo de un noble acaudalado, un poco excéntrico, propicio a poner las manos donde no debe y a tener rifirafes con Kvothe.

Lástima que sea yo la que lo tenga que definir. (Atención, la bloggera no se hace responsable de los comentarios aquí escritos ni de que estos puedan herir la sensibilidad de los lectores.)

El susodicho mencionado antes es un hijo de su santa madre, un pulpo asqueroso que soba a las mujeres hasta decir basta y un niñato estirado al que parece que le han metido un kilo de zanahorias por el tracto anal (todas de marca, por supuestísimo). Le tiene enviada a Kvothe porque este último no es un lameculos insufrible como toda la pomposa corte que lleva normalmente a su alrededor y porque no soporta que sean otros los que se llevan la admiración y la gloria. Lo que al muchacho no le entra en la mollera es que hasta un burro con tutú rosa es más inteligente y tiene más sex appeal que él.

Ejem, ya me calmo, pero si por mi fuera lo metía en ácido y esperaba a que se disolviese como una pastilla efervescente.

Resumiendo, el libro ha conseguido enamorarme. La combinación de las palabras, la capacidad que tiene el autor para pintar en el papel las frases más maravillosas que te hacen soñar y las más tristes que te desgarran por dentro y te hacen llorar, más la figura en sí de Kvothe (Reshi para los amigos), hace que el libro consiga toda mi admiración y mis deseos de leer la continuación.

Así que ya sabéis, id corriendo ahora mismito a la librería más cercana, lo compráis y os sumergís en él. En caso de contradecir lo anteriormente escrito, asumir las consecuencias, las cuales serán básicamente verme a mi señalándoos con mi dedo acusador gritando: ¡Herejes! ¡Prendedleeees! y acabar formando parte de una bonita hoguera :D (¡Al rico chuletón frito! ¿¡Quién me compra un riiico chuletón frito!? Vamos señoras, que me los quitan de las maanos. Añadir un leve acento gitano para una mejor entonación de la última frase. Gracias)


P.D. En breves realizaré un corto viaje de vacaciones with la family. En caso de encontrar un ciber en los inhóspitos parajes que vamos a explorar actualizaré el blog, que además va a estrenar sección nueva, muahahahaha, sino lo hago, guardad un minuto de silencio por mi persona, ya que seguramente habré sido devorada por una ensordecedora muchedumbre con ansias caníbales que desea probar mi dulce y suave carne. (Yo no sé vosotros, pero yo a eso lo llamo echarme flores/carecer de abuela).

8 comentarios:

Olga dijo...

El que lo hayas comparado a Los juegos del hambre hace que me muera por leerlo.
Fantástica reseña.

ifigenia dijo...

Yo voy a seguir esperando, que queda mucha espera para la segunda y para la tercera parte, lo tengo aquí en mi estantería cogiendo polvo y esperando a que le de un ay o a que me quemes por hereje. ;)

Noel M. dijo...

@Olga: Gracias ^^ Léelo, en serio, merece muchísimo la pena y no te vas a arrepentir.

@Ifigenia: Señorita Ifigenia, esa es una excusa barata que no se la cree nadie, el libro es tan tremendamente bueno que hasta que salga el segundo te lo puedes ir releyendo e ir descubriendo nuevas cosas sin cansarte jamás de él. JUM. Y sí, debería prenderte por hereje, pero me gusta demasiado tu blog como para hacerlo, pero que no sirva de precedente ¬¬

Arenna St. John dijo...

me recuerda a Bartimeo cosa mala. En otra palabras, cuando acabe de leerme la ladrona de libros me lo pasas. =)

PD: vamou señoraah, ke me lo kitaun de laah manohh (?) ¬¬'

Noel M. dijo...

@Arenna: XDDDDDDDD Jajajajajajajja, sí, básicamente ese es el acento. Uff, tú leyendote El nombre del viento, el año que viene me lo devolverás entonces u.u

Irewen dijo...

Tengo que esperar a Agosto que se lo robaré a mi pareja. A él le encantó, a tí te encantó, necesito este libro ¡ya!. Me alegra mucho que te gustara, me imaginaba que lo haría porque siempre he leído muy buenas reseñas de él.

Besitos y no te mueras del asco... espero que todo vaya bien :)

Noel M. dijo...

@Irewen: Bueno, al menos cuanto más tardes en leértelo, más cerca estarás de podeer enlazarlo con el segundo. Ay, que ganitas de que salga ya >.<

Arwen dijo...

Hola me ha encantado tu reseña!yo leí el libro hace tiempo y opino lo mismo que tu es maravilloso y si se puede comparar a los juegos del hambre. saludos!